El año 2009 se empieza a confirmar como un túnel para la economía europea, que se acerca a la recesión. La crisis del crédito sigue golpeando los hogares de la Unión Europea, a lo que se suman otros fantasmas como el paro. Ante esta tesitura, las familias se han apretado el cinturón y han cortado el gasto, algo que no conviene para el buen funcionamiento del sistema. Consiciente de este problema y de que la inflación no supone por el momento una amenaza, el Banco Central Europea (BCE) centra sus esfuerzos en reactivar el consumo y tratar de que el dinero circulo. Para ello ha llevado a cabo sucesivas bajadas en los tipos de interés.
En sus últimas declaraciones el presidente del BCE, Jean Claude Trichet, ya alertaba sobre la posibilidad de nuevos recortes, aunque habrá que esperar siete días para ver si cristalizan en la próxima reunión del organismo europeo.

