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La crisis que soporta gran parte del mundo, en la cual está inmersa España, ha llevado a instalar dentro de la sociedad una serie de consideraciones sobre efectos y consecuencias, presente y futuro. Sin embargo no es necesario recurrir a grandes estudios para corroborar que la crisis ha llegado, se ha instalado y piensa quedarse por un buen tiempo entre nosotros.
Esta sensación de que lo peor todavía no ha llegado es uno de los factores de mayor desgaste sobre la población, que ha llevado en los actuales tiempos a un cambio en las conductas de los consumidores, y en todo caso, para peor. Según el estudio semestral Nielsen Global Online Consumer Confidence, en los últimos seis meses la confianza de los españoles ante la situación económica ha disminuido notablemente, hasta el punto de que el 88% de los consumidores piensa que España vive una recesión. Estas cifras se han incrementado en ocho puntos en comparación con los datos de mayo, y esto no queda aquí, el 53% cree que la crisis no terminará en nuestro país en los próximos 12 meses, aunque un 23% sostiene que acabará antes, y el mismo porcentaje que declara no saberlo.
Las consecuencias directas que ha acarreado semejante golpe al bolsillo y a la salud emocional de los españoles se refleja en una serie de puntos. Por ejemplo, los miedos más grandes que soportan las familias hoy es el temor a perder el trabajo, o que empeore su situación financiera personal. Esta restricción en las decisiones ha llevado a contraer el ritmo de los gastos, postergar la compra de productos que consideran no estrictamente necesarios, ya sean actividades de ocio fuera de casa, las vacaciones y la renovación del vestuario.

Pero, ¿que hacen los españoles con su dinero en medio de la crisis?
Lo cierto es que nadie ha muerto de hambre, y que quienes tienen trabajo, salvo excepciones llegan a fin de mese, aunque en muchas ocasiones haciendo malabares con los euros. Pero esta retracción en el poder adquisitivo ha modificado las conductas en cuanto a los compras, a tal punto, que han dejado de ser un “buen motivo de esparcimiento”.
Hoy los españoles una vez que cubren sus gastos fijos dedican su dinero al ahorro (45%), al pago de las deudas (31%) y a los gastos de la tarjeta de crédito (31%), aunque preocupa una cifra que se ha duplicado desde hace un año, el 14% afirma que no le sobra nada de su salario. Los porcentajes en gastos relacionados con el ocio han caído notablemente, ya que ahora solo el 27% señala que destina parte de su dinero sobrante a las salidas de ocio, a compran menos ropa, sólo un 23%, un 29% lo reserva a vacaciones, y el 16% afirma a la adquisición de aparatos de nuevas tecnologías.
Las preocupaciones sobre el futuro y el presente pasan principalmente por la economía, el aumento de los precios de la comida; la subida de precios del gas, la electricidad o la calefacción; el incremento del precio de la gasolina.
Otro gran problema, la salud
Las charlas con amigos, compañeros de trabajo, o la sola observación de los transeúntes nos muestran otro lado de la crisis, y no menor, la salud y el humor de los consumidores.
Paradójicamente, las crisis restringen el consumo de la mayoría de los bienes y servicios, pero acrecientan los menos sanos. La desesperación, la angustia, la soledad y la falta de respuestas en un medio hostil lleva a que un mercado incremente sus ventas. Las bebidas alcohólicas, los medicamentos antidepresivos, los somníferos, y el tabaco se disparan en medio de los problemas cotidianos.
Y es que las crisis aceleran cierto tipo de patologías, y sin respuestas vamos a lo más sencillo. Aunque a muchos consumidores el dinero no les sobre, relegarán compras más básicas y necesarias por adquirir este tipo de “ayudas”, que a la larga o, en muchos casos a la corta, terminan por crear otra crisis, además de la económica.
La crueldad de la situación actual no discrimina, todos estamos en riesgo de perder aspectos tan esenciales como el trabajo y la salud, pero de nuestra fortaleza mental y física dependerá dejarnos vencer, o salir adelante utilizando nuestra inteligencia para encontrar en medio de la oscuridad, la puerta de salida.
Autor. Matías Torres. Analista económico de América del Sur de Financialred.com
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Escuchar todo el día noticias negativas influye en nuestro estado de ánimo. De otra forma no sería seres humanos.