Guías

Exceptuando la compra de la vivienda hay pocos gastos que igualen la cuantía de un vehículo. La cantidad destinada a la adquisición de un vehículo varía enormemente dependiendo de la marca, modelo e incluso año de producción. Así en el mercado existen automóviles que van desde los 10.000 euros en las gamas más económicas hasta los cerca de 500.000 euros para los modelos más exclusivos. Estos últimos suelen quedar fuera de los planes de la gran mayoría de público, que se centra en vehículos que oscilan entre los 20.000 y los 80.000 euros.

El capital destinado a la compra de un coche es considerable y al igual que ocurre en el caso de la vivienda no todo el mundo dispone del dinero en mano para poder pagar en metálico. De hecho, el 84% de las adquisiciones de automóviles realizadas por particulares se llevan a cabo mediante crédito, un porcentaje que se eleva al 90% en el caso de las empresas según un informe de Financar y Ganvam (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios). Sin embargo, la principal diferencia estriba en que cuando una persona se plantea una operación inmobiliaria tiende a visitar todos los bancos, cajas de ahorro y entidades financieras en busca de la mejor opción de crédito, una situación que no se da en el caso automovilístico. Y es que los consumidores menos avezados muchas veces solamente estudian la oferta del concesionario de turno o de su entidad de crédito habitual sin buscar más opciones. Evidentemente se trata de un error, ya que si la elección del modelo y marca es importante (no sólo por cuestiones estéticas sino también por ahorro), la de la fórmula de pago no lo es menos. Existen grandes diferencias en las condiciones que luego se traducen en euros que deberá pagar el prestatario. Todo depende del tiempo que esté dispuesto a invertir en la búsqueda.

Por fortuna o por desgracia, el endurecimiento general de las condiciones de préstamos está obligando a muchos compradores a tener que acudir a varios lugares en busca de dinero para comprar sus coches. No sólo se trata de que el aumento de las hipotecas haya mermado la capacidad de endeudamiento de muchas familias e individuos, sino que ahora son las propias entidades quienes están comenzando a denegar cada vez más solicitudes de créditos automovilísticos. Los datos del último trimestre de 2007 son claros al respecto. Las entidades financieras sólo dieron luz verde al 41% de las peticiones, cuando en los primeros tres meses del año pasado esa tasa era del 56%.

La cifra media de cada préstamo automovilístico en España alcanzó los 17.451 euros en 2007, un 6,8% más que el año anterior. Sin embargo, esta cuantía disminuye hasta los 12.329 euros cuando se trata de vehículos de ocasión, lo que, por otra parte, supone un incremento del 15,9% respecto a 2006. Estos aumentos han llegado aparejados de unos plazos de pago cada vez mayores. Y es que si antes se tardaban 63 meses (5,25 años) en pagar un coche nuevo ahora ese intervalo se ha prorrogado hasta los 80 meses (siete años), muy cerca ya de los 10 años como límite que ofrecen la mayoría de concesionarios y bancos. Como es lógico, en el caso de los automóviles de ocasión el plazo desciende hasta los 59 meses (casi cinco años).

Pero el plazo de devolución no es lo único que ha subido. También lo ha hecho el tipo medio de interés TAE (Tasa Anual Equivalente, que representa el porcentaje real que se va aplicar al préstamo) debido, fundamentalmente al aumento del plazo. En este sentido, hay que tener en cuenta que cuanto mayor es el periodo de devolución mayor será el tipo de interés a aplicar. De hecho, la mayoría de concesionarios cuentan con unas tablas en las que figura el aumento de este porcentaje en función del número de años que se quiere ampliar el crédito a partir del segundo. Autofácil pone un buen ejemplo: un Renault Megane 1.6 extrema, cuyo coste es de 18.650 euros, financiado a 60 cuotas con un TAE del 6,71% costará 21.240 euros mientras que financiado a 120 cuotas con un TAE ya del 6,93% el precio final para el comprador será de 24.960 euros.

En cualquier caso, el tipo medio en 2007 alcanzó el 7,83% para los coches nuevos, 66 puntos básicos por encima de 2006, en tanto que para los usados es del 9,71%, es decir, 165 puntos básicos más que la anterior referencia.

Estos repuntes no van a evitar que los españoles sigan comprando coches en los dos próximos años. Tanto es así que el 24% de los hogares se hará con un nuevo vehículo antes de 2009, algo que también ha declarado un tercio de los encuestados entre 18 y 30 años. En cualquier caso, lo primero que hay que hacer según los expertos es analizar la capacidad real de endeudamiento para saber si efectivamente podrá hacer frente a los pagos en el futuro.

Opciones de pago

En primer lugar hay que tener en cuenta en el momento de plantearse un coche (al margen de la marca deseada) es cómo afrontar su pago. Ya hemos comentado que financiarlo es la opción más común, pero existen diversas vías para obtener crédito. Por una parte están los propios concesionarios, por otra, bancos y cajas de ahorro y por último el resto de entidades financieras.

Según el informe elaborado por Financar y Ganvam el 42% de las operaciones de 2007 se efectuaron a través de los vendedores, lo que supone un aumento del 7% respecto al año anterior. La mejora de condiciones en comparación con el resto de opciones. El aumento del consumo y del gasto en automóviles ha llevado a muchas de las grandes marcas a crear su propia división financiera. Así, por ejemplo, es fácil encontrar hoy en día áreas o filiales como BMW Financial Services o Toyota Financial Services, entre otros. Evidentemente, las condiciones varían de una a otra, pero su mayor ventaja reside en su flexibilidad para adaptarse a las necesidades del cliente. En términos generales su oferta se sitúa entre el 7,25% y el 8% TAE a dos años con un incremento de ente el 15% y el 20% por cada año extra que se añada hasta un máximo de diez. Normalmente se trata de préstamos a un interés fijo (los concesionarios no suelen trabajar con créditos variables), es decir, el porcentaje no varía durante todo el periodo. La complejidad de los créditos y el desconocimiento de su funcionamiento exacto por parte de un buen porcentaje de los usuarios ha llevado a muchas marcas a introducir calculadoras de financiación en sus páginas web (algo que bancos y cajas hacen desde hace tiempo). Fiat, por ejemplo, dispone de una herramienta que calcula tanto el interés como la cuota final en función del modelo, cantidad que se quiera financiar y el plazo.

Debido a la importancia que tiene la financiación en el precio final del vehículo, las marcas han ideado en los últimos años una serie de créditos denominados flexibles. Su reclamo se basa en regalar las primeras cuotas o reducir su cuantía durante el primer año, es decir, en lugar de pagar 150 euros al mes dejarlo en 50 euros. Por muy atractivas que puedan parecer (el ahorro de un año de cuotas puede superar con facilidad los 2.000 euros) hay que tener cuidado con ellas y, sobre todo, leer la letra pequeña del contrato, no sea que después el TAE propuesto supere la media del mercado. Además, en estos casos conviene calcular realmente bien cuál será la cuota mensual tras este primer periodo de ‘promoción’ y si realmente se va a poder afrontar. Y es que como refleja el ejemplo expuesto el pago una vez finalizada la oferta inicial puede duplicar o triplicarlo.

El mismo cuidado hay que tener con ofertas puntuales de financiación a un TAE del 0%, que pueden llevan aparejadas obligaciones como financiar el total del precio del vehículo en un periodo de tiempo concreto que tiempo o, por el contrario, sólo cubrir una pequeña parte del coste total del coche.

De todas formas, las marcas son la opción predilecta de los clientes a la hora de la compra de de nuevos vehículos, aunque suele perder fuerza en el mercado de segunda mano, donde bancos y cajas de ahorro se llevan ‘el gato al agua’. Su oferta de financiación llega, generalmente, a través de créditos personales cuyo TAE entre el 5% y el 8% dependiendo de la entidad. Su principal ventaja radica en que son capaces de ofrecer mayores opciones de financiación y no sólo créditos a un tipo de interés fijo. Así, disponen de ofertas de tipo variable donde el crédito se referencia normalmente al Euribor, ese índice tan temido por todos aquellos con una hipoteca y al que suelen sumar un 1,5% de media (2% en el caso de las financieras independientes). Es como financiar el coche como parte de la hipoteca (una opción también muy ‘de moda’) y de hecho en algunos casos es obligatorio contar con una hipoteca para poder solicitar esta modalidad.

En los últimos años tanto bancos como cajas de ahorro se han lanzado a por el mercado de financiación de automóviles y han hecho valer su mayor capacidad de adaptación a las necesidades del cliente. Además de estos créditos a tipo de interés variable, muchas entidades ofrecen créditos especiales para los jóvenes, uno de los grupos más susceptibles a la adquisición de coches. Este es el caso de BBVA, que a través de BlueBBVA ofrece ofertas en condiciones ventajosas para los más jóvenes, aunque no es la única.

En cualquier caso, a la hora de negociar un crédito con estas entidades hay que tener muy en cuenta las comisiones que pueden llegar a cobrar en concepto de apertura y cancelación. Pueden alcanzar hasta un 2% del total del crédito en el caso de la primera y de lo que resta por pagar en la segunda. La ventaja es que se trata de una de las partes en las que más abiertas se muestran todas las entidades a negociar y no es raro que tras hablar con el banco o caja concreto terminen reduciéndose incluso hasta el 0%.

Al margen las propias marcas, bancos y cajas de ahorro existen otra serie de entidades financieras entre las que se encuentran las que ofrecen los denominados créditos rápidos. Se trata de préstamos que, como su propio nombre indica, se conceden en poco tiempo y sin apenas condiciones. Su Cuantía se sitúa en torno a los 3.000 euros, aunque puede ascender hasta los 6.000 euros. Pero si lograrlos es relativamente fácil hay que tener en cuenta que se conceden a un tipo de interés muy superior al del resto de ofertas debido, sobre todo a que el riesgo que asume la entidad prestamista es mayor.

Marcas de coches, bancos, cajas y otras entidades financieras pueden poner más trabas a la concesión del préstamo, pero sus condiciones también son más ventajosas. Al final la concesión de un crédito dependerá de las circunstancias concretas de cada persona, pero existen una serie de requisitos mínimos comunes. Así, será necesario presentar hasta las tres últimas nóminas y contar con un contrato indefinido que, a poder ser, lleve cierto tiempo vigente. De todas formas, si a cantidad solicitada supera ampliamente los ingresos es posible que sea necesario contar con un avalista.

Multiopción, una fórmula a tener en cuenta

Una de las alternativas que más están fomentando desde los concesionarios para financiar la compra de un coche es la denominada multiopción, ya que sólo son ellos quien a ofrecen. En líneas generales consiste en pagar una parte de lo que cuesta el coche, por ejemplo la mitad, en un plazo relativamente corto de dos o tres años y dejar el resto de la cuantía para un último pago, denominado Valor Futuro Mínimo Garantizado. Llegado ese momento el cliente podrá devolver el coche y dejar de pagar cuotas, cambiarlo por otra nuevo mediante el mismo sistema o quedarse con él. Es como pagar 20.000 euros por un coche que en realidad cuesta 40.000 pero por tres años, de tal forma que en realidad el usuario está abonando el valor estimado que tendrá el coche tras ese periodo.

La multiopción es una buena fórmula para quienes deseen cambiar de coche cada poco tiempo o para quienes quieren tener un vehículo de gama alta que de otra forma no podrían permitirse. Su mayor inconveniente es que suelen llevar aparejado un TAE más elevado (en torno al 10%) o que pueden incluir limitaciones en el kilometraje. Desde Autofácil recomiendan contratar a su vez un seguro a todo riesgo, ya que para poder devolver el vehículo debe estar en perfecto estado. Del mismo modo, ofrecen un sencillo truco: consultar su valor de mercado antes de la última cuota, ya que si este supera la cuantía de la cuota será más rentable abonarla y venderlo para obtener una pequeña plusvalía.

Los vehículos de gama alta de marcas como BMW o Audi son los más solicitados en esta modalidad, muy parecida por otra parte al leasing y en cierto modo al renting, del que seguidamente hablaremos.

Renting y leasing, una alternativa para el empresario

Aunque un poco tarde con respecto al resto de Europa, el renting y el leasing comienzan a introducirse en el mercado español como una verdadera alternativa a la financiación tradicional. Según datos de la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER) el pasado año supuso el 10,46% del total de las matriculaciones en el territorio nacional, lo que supone un 10,65% más que el ejercicio anterior. Pero, ¿en qué consiste exactamente este sistema? Se trata de una modalidad de alquiler a largo plazo que no contempla a priori la opción de compra al final del periodo contratado. De esta forma, consiste en un contrato de alquiler por el cual la compañía de renting compra un vehículo nuevo a solicitud de su cliente y lo pone a disposición del mismo por un plazo de tiempo determinado y con todos los gastos incluidos a cambio de una cuota mensual fija durante todo el periodo contratado.

Las ventajas de esta opción son evidentes, ya que permite cambiar de coche cada relativamente poco tiempo y desentenderse de muchos gastos derivados de su mantenimiento, además de poder contratar la sustitución de vehículo en caso de avería. Su precio varía enormemente en función del vehículo y la marca, aunque el plazo medio de duración del contrato es de 42,21 meses (aproximadamente cuatro años). El pasado ejercicio Renault, Ford y Citroën lideraron el mercado según AER, en tanto que los modelos más demandados fueron el Renault Megane y Kangoo y el Ford Focus. Y es que no en vano este sistema es no de los más utilizados por empresas y especialmente por pyme y autónomos para financiar su flota de vehículos, ya que además plantea interesantes ventajas fiscales como el descuento de las cuotas del Impuesto de Sociedades.

Por su parte al leasing se le puede considerar como el hermano mayor del renting. A diferencia del segundo, en esta modalidad sí es posible comprar el coche una vez finalizado el periodo de alquiler o renovar el mismo. En estos casos suele existir un periodo mínimo de contratación, normalmente de dos años, y para quedarse con el vehículo el arrendatario debe demostrar que desarrolla una actividad empresarial relacionada con estos bienes.

Al final del contrato, al igual que ocurre en el caso de la multiopción el usuario, por lo general un empresario, podrá quedarse con el vehículo pagando su valor residual, renovar el contrato o devolverlo. En malquiera de los casos el arrendatario deberá correr con todos los gastos y riesgos derivados del coche durante el periodo de alquiler, incluido el pago del impuesto de matriculación, el seguro y otros gastos de mantenimiento.

Tanto el leasing como el renting, pero especialmente el primero, son opciones diseñadas para el pequeño y mediano empresario. De hecho, para un ciudadano de a pie que no vaya a cambiar su coche en un periodo de seis años o más la opción más recomendable es acudir a las fuentes tradicionales de financiación, en tanto que la multiopción se reserva para un tipo muy concreto de cliente.

Gastos adicionales

A la hora de planificar la compra de un vehículo no sólo hay que tener en cuenta el precio del coche, sino el resto de gastos que entraña la operación, al margen ya del coste de mantenimiento en cuanto a gasolina o eventuales reparaciones. Se trata de cantidades considerables que de no tenerse en cuenta pueden acarrear posteriores problemas en de pago.

La primera de ellas es el Impuesto de Matriculación (sólo algunos concesionarios la cubren), que con la nueva legislación está ligado a la emisión de gases del coche. Cuanto más contamine mayor será la cuantía que deberá pagar. En este sentido, si la emisión es menor o igual a 120 gramos por kilómetro (g/km) no se pagará el impuesto. A partir de ese límite, de 120 a 160 g/km se abonará un 4,75%, entre 160 y 200 g/km un 9,75% y los que superen los 200 g/km tendrán que desembolsar un 14,75% del precio del coche. Así, por ejemplo ara un Mitsubishi Grandis 2.0 será el 9,75% de su valor (en torno a los 1.765 euros), mientras que para un Opel Meriva 1,7 el porcentaje es del 4,75%. Generalmente es el propio concesionario el que se encarga de gestionar este trámite.

La segunda es el Impuesto de Circulación, cuya cuantía varía en función de cada ciudad y por último el seguro del coche, que también cambia dependiendo de a aseguradora, modelo y, como no, características del conductor.


En el caso de la compra de vehículos de segunda mano también habrá que hacer frente al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, que se abona en la Consejería de Hacienda de la Comunidad Autónoma en la que reside el comprador y que asciende al 4% del precio del vehículo. En este supuesto también suele ser recomendable contar con un gasto extra para someter al vehículo concreto a una revisión por parte de un taller mecánico o pedir, por lo menos un certificado al respecto.

Autor: José Trecet. Analista financiero de Financialred.com

Foto | Xavier Martinez

Comentarios

  • 1
    valoración  12

    Siempre he pensado que comprar un coche es una auténtica locura financiera. No sólo por el coste inicial, sino también por el de mantenimiento, y la lógica depreciación asociada. Con lo que vale un coche podríamos viajar durante años en transporte público.

  • 2
    valoración  12

    Tienes toda la razón. Hay determinados momentos en los que un coche puede ser muy útil, pero generalmente abusamos de él, especialmente en las grandes ciudades.

  • 3
    valoración  22

    Interesante análisis. La compra de un coche se planifica poco en relación a la inversión que supone: si muchos compradores comparan poco a la hora de elegir modelo, elegir financiación es todavía un tema más menospreciado.

    Por otra parte, las ofertas de financiación de las marcas suelen ir orientadas hacia la compra impulsiva: "paga poco el primer año y ya te las arreglarás para conseguir pagarlo más adelante". Desde luego es todo lo contrario a lo que sería una compra lógica, ahorrando durante un tiempo para conseguir aportar un capital de entrada razonable.

    Para los amantes de los coches, el ciclo perfecto es renovarlo cada cuatro años, punto a partir del cual el valor en el mercado de segunda mano decae con mayor rapidez, y además suele coincidir con el fin de la garantía y, probabilísticamente, con el comienzo de las averías y gastos de mantenimiento.

    En otro extremo tendríamos el alargar la vida del vehículo lo máximo posible, algo que por mi parte considero muy desaconsejable. El confort, el diseño, el equipamiento y sobre todo la seguridad de un vehículo de más de 10 años son muchísimo menores a los de cualquier vehículo actual, incluso de una gama inferior. Si a eso le sumamos el posible gasto en averías, veremos que hay que planificar el cambio de coche con tiempo en vez de esperar a que "rompa" y luego cambiarlo impulsivamente.

  • 4
    valoración  12

    Confieso no haber comprado nunca un coche de primera mano. Lo ideal sería poder tener una caja negra del coche que pueda dar testimonio real de su salud, de forma que no se devalue tanto tras usarlo un poco (y que el posible vendedor acaba pensando que hay un riesgo amplio en ello)

  • 5
    valoración  12

    La verdad es que desde la desaparición del Plan Prever la cosa esta complicada porque ha subido mucho el precio de los coches y claro, también los préstamos…

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