El valor del dinero cambia constantemente por los efectos de la inflación y otros indicadores económicos. Sin embargo, incluso sin la participación de estos agentes externos, su valor sigue siendo relativo. Y es que no todo el mismo hace el mismo uso del capital o, dicho de otra forma, lo que cada persona hace con el dinero, la importancia que le da y las decisiones que toma son las que terminan definiendo el 'precio' del dinero en cada momento. Todo el mundo esfuerza por maximizar ese valor, pero al final sólo unos cuantos lo consiguen. El resto lucha por sacar cada vez más partido a su dinero.
Hacer una gestión 100% efectiva de las finanzas personales se puede considerar una utopÃa. Equivocarse es más fácil de lo que parece, sobre todo cuando si se tienen en cuenta que casi todo el mundo termina cometiendo los mismos errores. Y es que todavÃa existen diferencias entre saber dónde está el charco y no pisarlo. Los doce charcos más habituales en la gestión financiera son los siguientes:
1- El interés desaparece con el tiempo
Casi todo el mundo decide tomar el control de sus finanzas personales en un momento de necesidad económica o de incertidumbre laboral. Es decir, cuando prevé que necesitará dinero. En ese punto son capaces de acumular grandes ahorros y reducir gastos. El problema es que cuando la situación se estabiliza y desaparece el peligro vuelven a perder el interés y recaen en viejos hábitos. La clave en este punto reside en la constancia, un aptitud imprescindible en el ámbito financiero. Una buena fórmula para saltar este 'charco' es crear durante esos meses de apogeo financiero, algún tipo de sistema automático de ahorro o de control y registro de los gastos fijos. AsÃ, por lo menos siempre habrá una parte de las finanzas bajo control. Además, siempre se evitará recaer en algunos de los viejos hábitos de consumo.
2- No hay un fondo de reserva
Contar con un dinero ante los imprevistos es simplemente cuestión de lógica. Sin embargo, la mayorÃa no dispone de un fondo de emergencia o reserva. A esto hay que añadir otro gran porcentaje en los que este capital no es suficiente como para abordar tres meses de vida cotidiana (el margen teóricamente ideal). Las consecuencias de no disponer de este dinero ahorrado son más que previsible: deuda e incluso bancarrota. Por fortuna, la solución es igual de simple: un poco de sacrificio y rectitud financiera para crear el fondo de emergencia.
3- Sólo una persona controla la gestión financiera
En la inmensa mayorÃa de las familias y parejas una persona es la que se encarga de gestionar y controlar el dinero. Lo que desde un punto de vista teórico es positivo (siempre viene bien disponer de un 'contable' aunque sea amateur) también tiene su contrapunto negativo. En primer lugar puede llevar a la 'atrofia' financiera del resto de miembros de la familia y en segundo, puede no estar haciendo lo mejor para los intereses familiares. Siempre conviene que haya más de una persona involucrada en el manejo del capital familiar, asà como la creación de metas y formas de actuación conjunta. PodrÃa darse el caso de que esa persona al cargo prefiriese mantener contentos al resto de miembros y permitir sus gastos aún a costa de endeudarse o que no estuviese ahorrando de la forma adeuda. Tener reuniones mensuales para revisar las cuentas y establecer una serie de metas conjuntas es la mejor fórmula para ahorrar futuros problemas.
4- Préstamos familiares
Desde un punto de vista exclusivamente financiero son la mejor opción de financiación par quien lo solicita, aunque también son un enorme cáncer para la economÃa personal y familiar. El problema no radica tanto en la capacidad de préstamo sino en la falta de previsión (tanto financiera como emocional). No siempre es fácil cumplir las expectativas de pago para quien ha recibido el dinero, en tanto que el prestamista puede enfrentarse a fuertes presiones para 'dejar' dinero a sus familiares. Además, el exceso de confianza y la inexistencia generalizada de un contrato escrito pueden terminar afectando a la relación entre esas dos personas. Al final es cierto que no conviene mezclar la familia con los negocios: hay demasiadas posibilidades de que algo salta mal financiera o emocionalmente.
5- Una actitud consumista: no ahorrar suficiente
En una sociedad impulsada por el consumo cada vez más personas hacen bueno el carpe diem y viven el momento sin tener en cuenta las consecuencias. En este caso no hablamos ya de las las personas que gastan más de lo que tiene o pueden, sino de quienes creen que deben gastar para ser felices. Evidentemente no se trata de vivir regresar al monte y vivir como ermitaños, sino de consumir de forma inteligente y aprender a prescindir de determinados gastos que realmente no son necesarios. Al final, las finanzas personales tienen tanto que ver con lo que una persona gana como con lo que consigue ahorrar. AsÃ, una fórmula es buscar actividades alternativas que no estén directamente relacionadas con el consumo o adquirir una serie de hábitos de consumo más saludables y menos costosos.
6- No hay presupuesto fÃsico ni lÃmite de gasto
Incluso quienes creen tener su situación financiera bajo control pueden llevarse una sorpresa si se deciden a plasmar en un papel el verdadero estado de sus cuentas. No siempre es necesario crear un presupuesto rÃgido con estrictos lÃmites en el gasto. En el fondo, se trata de tomar conciencia de los gastos en los que incurre cada persona para poder establecer un lÃmite a los desembolsos. Esta es la única forma de tener por lo menos una idea de cómo, dónde y por qué se gasta el dinero.
7- Financiación de las grandes compras a través de deuda
Endeudarse para comprar una casa o un coche es algo normal para la mayorÃa de las familias e incluso la única fórmula para poder adquirir esos bienes. De hecho, la mayorÃa de consejos sobre gestión financiera contemplan esta opción. El problema surge cuando la deuda es la fórmula empleada para financiera otra serie adquisiciones importantes, aunque no tanto, como la televisión o el resto de electrodomésticos. Al margen de las alternativas de financiación sin intereses, esta forma de comprar revela una falta de previsión familiar. Evidentemente siempre pueden surgir inconvenientes, pero precisamente para eso hay que crear un fondo de emergencia o previsión. Se trata de pensar como lo harÃamos con el coche: si ya tiene unos años y será necesario reemplazarlo en el futuro, mejor comenzar a ahorrar.
8- Dejarse llevar por las emociones
Esta es sin duda la única piedra en la que ha tropezado (y seguramente volverá a hacerlo) el 100% de los ahorradores. Los sentimientos son el gran enemigo de una correcta gestión las finanzas personales. No hace falta ir demasiado lejos para encontrar ejemplos: desde un coche algo más caro de lo que en principio habÃamos pensado hasta 'olvidarse' el presupuesto en vacaciones, por no hablar de inversiones bursátiles. Es imposible controlar siempre los impulsos, pero hay que intentarlo en la medida de lo posible cuando se trata de decisiones financieras.
9- No diversificar las inversiones
Una parte importante de las finanzas personales pasa por la inversión. No sólo se trata de obtener un rendimiento por el capital ahorrado a corto-medio plazo, sino también de crear una base para la jubilación. En lo referente a esta última, cuanto más cercano sea el momento de la jubilación más necesario será diversificar la inversión, lo que comúnmente se conoce por no meter todos los huevos en la misma cesta.
10- Endeudarse
La deudas son uno de los mayores problemas a la hora de gestionar las finanzas personales. Evidentemente no siempre será posible evitarla (contratar una hipoteca es casi imprescindible para comprar una case), si embargo hay que conocer los diferentes 'tipos' de deuda y saber manejarlos. No superar el lÃmite de la tarjeta de crédito, evitar aplazar pagos o adelantar la devolución de determinados créditos puede suponer una enorme diferencia en términos económicos. Sólo hace falta informarse y trazar un plan para terminar con la deuda.
En cualquier caso hay que tener en cuenta que conocer los diez errores más comunes a la hora de manejar nuestras finanzas personales no van a evitar que de vez en cuando caigamos en alguno de ellos. El objetivo debe ser reincidir lo menos posible para mantener las nuestras cuentas en buen estado.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
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